Francisco Rangel Cáceres
Banderas al Viento
Banderas al Viento
“Las personas sin proyecto de vida son como un barco en alta mar sin vela ni timón”
Cada inicio de
año las personas tenemos la oportunidad pero, sobre todo el enorme privilegio
de reescribir una vez más nuestra historia. Antes de concluir cada año, o en el
preludio del año nuevo, es común que los individuos u organizaciones realicen
ejercicios de introspección para identificar lo que realizaron bien, lo qué
dejaron inconcluso, a la mitad del camino, o simplemente todo aquello que no se
realizó de la mejor manera.
Este ejercicio
es esencial para determinar las áreas de oportunidad en el plano personal,
identificando las debilidades, fortalezas, amenazas y oportunidades, todo ello
con la finalidad de establecer metas más ambiciosas y obtener mejores
resultados en el futuro inmediato.
La importancia del proyecto de vida
El proyecto de vida debe contemplar al
menos tres aspectos: primero, la persona visualiza a dónde quiere llegar;
segundo, establece las acciones que debe realizar para llegar al lugar que
visualizó; y por último, define los productos de las realizaciones concluidas a
través del tiempo.
El proyecto de
vida facilita establecer con claridad a dónde quiere llegar la persona en un
futuro determinado, facilita la toma de decisiones, y alinea las acciones
cotidianas con el objetivo establecido mejorando sus resultados en menos
tiempo; impide que las buenas ideas queden sólo en buenas intenciones, ya que
obliga a ser metódico y ser más ordenado. Además, considera los diferentes
aspectos de la vida con un enfoque integral, permitiendo administrar la existencia
de manera coherente y unificada, produciendo el círculo virtuoso de la mejora
continua en uno mismo, lo que genera el hábito de controlar y mejorar la vida
propia.
Por está
razón, una persona sin un proyecto de vida está a merced de las condiciones
sociales y económicas que lo rodean, y las decisiones que habrá de tomar en el
presente, no serán necesariamente las más acertadas para construir el futuro
deseado quedando a la deriva en medio de un entorno agresivo y convulsionado.
Por lo antes
comentado, tener definido un proyecto de vida es útil por muchas razones. Lo
más importante es que le da sentido a la existencia de la persona, ya que le
produce anhelos, deseos, motivos, metas, y razones para seguir viviendo, además
de trascender las dificultades que se le presentan cotidianamente en su
contexto.
La falta de perspectiva en la vida
No obstante,
es alarmante cuando revisamos cifras y observamos que la gran mayoría de los
mexicanos no sabe hacia dónde se dirige, cuál será su futuro económico,
profesional o familiar, mucho menos si ha concebido un proyecto de vida. Hace
cuatro años, la consultoría Brújula Interior reveló que el 80% de los mexicanos
carece de tales objetivos e ignora dónde estarán al llegar a los 30, 40 ó 50
años de edad, qué trabajo van a desempeñar o, si poseer un auto, un
departamento y una familia son suficientes para ser exitosos.
Otro factor
que es importante observar, es que durante el 2015 en México, 2 de cada 9 jóvenes
(22%) no estudian, trabajan, ni están en capacitación (Nini), esto representa
poco más de 6.5 millones de personas (de 15 a 29 años de edad), dato
significativamente por encima de la media de los países miembros de la OCDE,
que es del 15%.
El escaso
interés de la sociedad por pensar en el futuro, lo he percibido personalmente
en las diversas actividades que he realizado en mi vida profesional, en
congresos, foros y talleres a lo largo y ancho del país, donde son contadas las
personas que tienen un proyecto de vida definido.
La falta de
perspectiva, aunada a los vaivenes de la vida cotidiana, como el deterioro de
las condiciones laborales, la incertidumbre en el empleo, la inseguridad y
falta de oportunidades educativas, afecta e influye negativamente en la
autoestima de muchas personas, provocándoles desconfianza en el porvenir,
desánimo, apatía, indolencia, frustración, angustia, ansiedad, incertidumbre e
indefinición hasta llegar a una condición de abandono e inactividad, y los que
logran sobre ponerse a esto, llegan a ubicarse en empleos temporales y en la
informalidad laboral.
Los propósitos de año nuevo
La ocasión
perfecta para levantar la vista y exigirnos más, los fracasos del pasado son
aprendizajes que debemos tener en cuenta en el presente, los proyectos o
acciones que dejamos inconclusos son excusa perfecta para olvidarlos o
retomarlos, y los aciertos que tuvimos son el cimiento para continuar
construyendo hacia adelante.
Independientemente
de lo difícil, complicado o turbio que sea el presente y aún cuando de la misma
manera se vea el futuro, dentro de los propósitos de año nuevo deben estar
incluidos el continuar generando oportunidades, construir y crear mejores
condiciones, porque si permanecemos pasivos tarde o temprano alguien más
ocupará nuestro lugar y seremos desplazados o superados por aquellos que sí
tuvieron el coraje de seguir avanzando.
Recuerda que
planes sin acción son sueños y acciones sin plan se convierten en caos. Así que
te invito a que hagas tu plan de vida y pongas mano a la obra.
Excelente reflexión, la cual conlleva una metodología de vida que hace que cada acción, sea realizada y evaluada antes de dar el siguiente paso, es coordinar nuestros objetivos y metas recibe un abrazo
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